Leticia y su sonrisa infinita.

Desde el minuto uno en que la madre de Leticia me llamó para pedirme un vídeo de comunión de su hija, mi cabeza arrancó motores pensando en ideas para hacer algo bonito y original. No querían el típico vídeo de comunión, sino que se trataba de aprovechar que hacía la comunión y crear un recuerdo de cuán especial se siente una niña ese día.

Y con Leticia todo fue muy fácil. Tiene una sonrisa tan preciosa que sólo con eso tenía garantizado un resultado bonito, porque ella en sí es de lo más bonita. Pero si además le añadimos que le gusta mucho leer y que toca el chelo, entenderéis que la idea de lo que quería montar no tardó mucho en llegar a mi cabeza.

Por unas cosas u otras, tuvimos que posponer la grabación unas semanas, pantándonos en verano con el calorcito que le acompaña. Pero antes de terminar el día, supimos solventar los calores con un chapuzón de lo más refrescante. Y nos fuimos con el trabajo hecho más frescas que una rosa.

Gracias por ponérmelo tan fácil Leticia, por aguantar como una jabata el calor que hacía sin quejarte, por no decir que no a ninguna de mis propuestas. ¡¡¡Nunca dejes de sonreir!!!